El sábado, mientras me limpiaba las migas de la torta negra con dulce de leche que me había comido, admiraba la inmensidad del espejo de agua que forma el Uruguay mientras sigue creciendo. El río de los pájaros, tal su significado en lengua guaraní, les quitó el lugar a las aves tapando árboles enteros y dejando la copa al descubierto a su paso.
He aquí las postales:

La defensa: la naturaleza se encargó de poner a prueba una de las últimas grandes obras públicas de Concepción del Uruguay. Por ahora es APROBADO, con esta altura el agua hubiera obligado a evacuar a los vecinos del barrio

Puerto viejo: del otro lado de la defensa, la avenida del balneario Itape cubierta por el agua.

Con las tortas fritas no, eh!: el agua avanza y atenta contra el negocio que los domingos abastece a gran parte de la ciudad del accesorio masticable para acompañar el mate.

Los Barcos: amarrados para ser arreglados, el agua los acomoda en un lugar y otro. Así estaban el sábado.

Puerto nuevo: esas puertas no son justamente la entrada de ninguna playa ni un camino directo al agua.


Camino al Pelay: He aquí la mirada desde la rotonda que nos devuelve a la ciudad o nos lleva al Banco Pelay.